22 may. 2017

Tecnologías para gestión de agua en Smart Cities.

Las TIC ofrecen valiosas oportunidades para mejorar la eficiencia, el mantenimiento adecuado y la optimización de todos los aspectos de la red de agua de la ciudad. En la última década, han surgido varios tipos de tecnologías, incluidas las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TIC), para superar la difícil tarea de gestionar este escaso recurso a nivel de ciudad. La creciente disponibilidad de medios más inteligentes para gestionar y proteger los recursos hídricos, impulsado por las TIC, ha promovido el desarrollo de nuevas soluciones inteligentes de gestión del agua o smart water management (SWM), por sus siglas en inglés. Éstas promueven el consumo sostenible de los recursos hídricos mediante una coordinación de las capacidades de gestión del agua y la integración de productos, soluciones y sistemas TIC. Estos pueden aplicarse a múltiples sectores (por ejemplo, industrias, agricultura, utilities) y sobre todo en entornos urbanos.

Dentro de los entornos urbanos, la implementación de sistemas de gestión inteligente de agua, puede hacer mejoras significativas en toda la cadena de gestión del agua. Por ejemplo, en la distribución de agua, ayudando a disminuir las pérdidas debido al agua no recaudada y ayudando a mejorar la gestión de aguas residuales y aguas pluviales. Estas mejoras pueden aumentar la eficiencia del sector de agua urbana ya que los municipios y las empresas de agua potable pueden recuperar los costos de las pérdidas de agua, incluyendo la detección de conexiones ilegales. (UIT FGSSC, 2015).

Asimismo, aplicaciones basadas en el Internet de las Cosas (IoT), proporcionan a las ciudades y los ciudadanos los medios para recopilar datos en tiempo real sobre la calidad del agua de miles de sitios, así como para identificar los problemas en el barrio o incluso nivel de unidad de vivienda.  (Mckinsey Global Institute, 2015). Algunos ejemplos de tecnologías TIC para la gestión del agua en las ciudades son:

  • Tuberías inteligentes y redes de sensores: La integración de tuberías inteligentes y sensores dentro del sistema urbano permite funciones clave como: la detección de eventos basados ​​en la supervisión del caudal, la presión de tubería, puntos de estancamiento, secciones de flujo lento, fugas de tubería y de calidad de agua a ser monitoreada. Esta información provista en tiempo real, brinda los datos necesarios para optimizar el funcionamiento de las redes actuales. Los sensores de IoT ahora se pueden instalar a un precio mucho más barato, a travez de soluciones conectadas en red con baterías de larga duración.
  • Medición inteligente (smart metering): la medición inteligente permite a las empresas de agua proporcionar información real sobre el consumo de agua de sus clientes, permitiéndoles rastrear y controlar su uso de agua e identificar ahorros inmediatos en sus facturas. A nivel operativo, esto permite a las empresas de agua, mejorar el desempeño de la red de distribución y planificar el consumo gracias a sus capacidades de monitoreo en tiempo real.
  • Sistemas de información geográfica (SIG): Los SIG permiten la visualización y análisis de los recursos hídricos y de la actividad humana vinculando la información geográfica con la información descriptiva. Esto es muy valioso para la gestión del agua urbana, sobre todo en la evaluación de la calidad del agua y las operaciones cotidianas a escala local y regional, incluida la gestión de las cuencas hidrográficas.
Adicionalmente a estas tecnologías, se suman las Herramientas de Optimización basadas en modelos matemáticos. La gestión del agua basada en modelos ha evolucionado a lo largo de los años para mejorar la calidad, la cantidad y los costos de operación del suministro global de agua a través de aplicaciones de modelización completas. Estas tecnologías contribuyen a calcular y pronosticar el consumo, reducir los costos mediante la optimización de las operaciones, planificar y evaluar estrategias, así como realizar estudios de vulnerabilidad para informar el diseño de la estrategia. Estas herramientas se han construido con la información y datos de las empresas, quienes se encuentran desarrollando modelos cada vez más sofisticados.


Las TIC y la gran cantidad de datos disponibles sobre procesos de gestión de agua a nivel urbana, permiten el desarrollo de nuevas herramientas avanzadas de software con modelos que incluyan técnicas de aprendizaje automático (machine learning) y aprendizaje profundo (deep learning). Estos modelos facilitan la toma de decisiones para la gestión de redes de recursos hídricos urbanos. Por ejemplo, OmniEarth, una compañía de análisis geográfico, está utilizando la tecnología Watson de IBM para dar sentido a los datos de agua para combatir la sequía en California. Al alimentar imágenes aéreas en el servicio de reconocimiento visual IBM Watson y entrenar el software para diferenciar entre piscinas, césped, grava y otras características del terreno, OmniEarth puede evaluar parcelas de tierra y ayudar a los distritos de agua a identificar propiedades que usan más agua de lo necesario. 

Finalmente, las aplicaciones móviles también forman parte de las TIC para gestión de agua. Estas permiten la participación ciudadana para la gestión y el control del agua. Permiten informar a los ciudadanos sobre su consumo de agua o sobre el ahorro de agua resultado de implementar medidas. Algunas aplicaciones, permiten la recolección de datos sobre la calidad del agua, ubicaciones y hábitos y generan mapas en tiempo real para compartir con los ciudadanos y la administración local. Estas aplicaciones están destinadas a ayudar a los ciudadanos a conservar el agua, proporcionando información como la cantidad de agua que consume y consejos para reducir el uso del agua. Un buen ejemplo de esta tecnología es la solución de agua inteligente Smart aqua de la Municipalidad de Santander en España.



Fuente: http://www.smart-aqua.com

Las ciudades deben asegurar un acceso confiable a agua potable y saneamiento adecuado y deben planificar nuevas inversiones en agua urbana y mejorar la infraestructura existente bajo la gestión costo-efectiva del agua urbana. Por lo tanto, no se puede ignorar el potencial de innovación para el desarrollo de nuevas tecnologías TIC para manejar el agua en las ciudades.


Más información:

  1. UIT FGSSC. (2015). Informe Técnico sobre la Gestión Inteligente del Agua para Ciudades Sostenibles Sostenibles.
  2. Mckinsey Global Institute. (2015). El Internet de las cosas: Mapeando el valor más allá del bombo.
  3. Aplicación de Aqualia. Ciudad de Santander. España (2016)
  4. IBM. Omniearth. https://www.ibm.com/blogs/watson/2016/07/omniearth-uses-ibm-watson-combat-california-drought/

22 mar. 2017

Gestión Sostenible del Agua en Nuestras Ciudades

Fuente: www.cedeus.cl
En el Día Mundial del Agua he querido escribir sobre la importancia de este recurso para las ciudades en las que vivimos.

La disponibilidad del líquido vital es crucial para la producción industrial, para el mantenimiento de actividades domésticas y para actividades agroecológicas urbanas. 

La provisión de agua en las ciudades del mundo, se fundamenta en la captación de cuerpos de agua asociados a cuencas hidrográficas cercanas (i.e Madrid o Quito), acuíferos subterráneos (i.e Cuidad de México) o incluso la propia agua del mar (i.e Dubai). Sin embargo, debido a la creciente demanda de este recurso, las ciudades deben mirar más allá de sus fronteras para garantizar su abastecimiento constante [1]. Se estima que las 100 ciudades más grandes del mundo (i.e Beijing o Los Angeles), actualmente transfieren desde otras cuencas 3,2 millones de metros cúbicos de agua a una distancia de 5700 kilómetros diarios a través de canales artificiales [2]. Esto significa que alrededor del 43% del suministro de agua se obtiene por "transferencia interbase", es decir, de mover el agua de una cuenca a otra [2]. Esta es una práctica predominante de las ciudades que poseen suficientes recursos para importar agua, mientras que aquellas de bajos ingresos dependen principalmente de los fuentes hídricos que se encuentran cerca, ya que no pueden permitirse el mismo nivel de infraestructura [2]. En ambos tipos de ciudad, el movimiento de masas de agua para cubrir la demanda urbana, requiere  mucha cantidad de energía.

Los desafíos urbanos del agua que afectan la sostenibilidad de las ciudades, se pueden dividir en tres grupos principales. El primero, la falta de acceso a agua potable y saneamiento; en segundo lugar, los crecientes desastres relacionados con el agua, como las inundaciones y las sequías [3] y el tercero, la contaminación del agua sobre todo por actividades industriales o por una mala gestión de las aguas residuales. Estos desafíos demandan inversiones y costes importantes para la administración local, quién tiene que trabajar en varias líneas, para asegurar el acceso confiable a agua potable y brindar un saneamiento adecuado[4]. El alto costo de las soluciones de ingeniería y la infraestructura de agua y saneamiento, está fuera del alcance de muchas ciudades, especialmente en los países en desarrollo. [2] El problema se vuelve aún más grave, en ciudades con barrios y asentamientos informales en los que el agua y el saneamiento a menudo se vuelven inaccesibles. [1]

La Figura 1,  resume el ciclo de gestión del agua en las ciudades desde una perspectiva general, incluyendo la cadena de suministro de agua y la cadena de aguas residuales y saneamiento. Ambas deben evaluarse conjuntamente para definir medidas eficaces de gestión de agua urbana. Asimismo, tienen que estar acompañadas de esquemas de conservación de las cuencas hidrográficas y de los cuerpos de agua que abastecen las ciudades.

Figura 1 - Ciclo Gestión del Agua en Ciudades
Fuente: Daniela Torres. 2016. MSc City Sciences Thesis.

En resumen, la gestión del agua a nivel local puede dividirse en dos ámbitos principales [2]:
  1. La gestión de los recursos hídricos: se refiere a la gestión de los grandes ríos y cuencas hidrográficas para cubrir usos primarios del agua (agricultura o industria) y para asegurar la provisión de agua de calidad para las ciudades [2]. La gestión de los recursos hídricos se puede hacer mediante la implementación de estrategias de conservación como: protección de la tierra, reforestación, restauración de los ríos para reducir la erosión y mejorar la calidad del agua, mejores prácticas de manejo agrícola y reducción de combustible forestal [2].
  2. La gestión de los servicios de agua: se refiere a la gestión de la pequeña porción de agua que se toma de una condición de agua cruda y se trata para obtener niveles de calidad y fiabilidad para consumo humano o uso industrial a nivel de ciudad [2]. Los servicios de agua incluyen: plantas de tratamiento, plantas de desalinización, redes de distribución y plantas de aguas residuales.  Todos estos servicios consumen energía, por lo que es necesario gestionar la relación agua-energía de manera eficiente.
Dentro de este esquema, se han establecido algunos principios clave para el abastecimiento sostenible de agua potable a nivel municipal. [5].  Estos son:
  • La disponibilidad y calidad: cantidades suficientes y calidad de agua para los hogares y la fiabilidad de la prestación de servicios.
  • La accesibilidad: la distancia o tiempo para un abastecimiento de agua confiable y si los servicios pueden ser accesibles por todos los ciudadanos.
  • La ascequibilidad: los costos de la conexión y del consumo, requieren modelos de recuperación de costos asociados y la aplicación de mecanismos para asegurar la asequibilidad para todos.
Las ciudades deben trabajar en pro de la prestación de servicios de agua y saneamiento vistos como algo integrado. El saneamiento es de vital importancia en la sostenibilidad del ciclo del agua urbana, especialmente para reducir los riesgos de transmisión de enfermedades y mejorar la calidad ambiental a nivel vivienda. En 2015, sistemas de saneamiento deficientes causaron el 4% del total de muertes y el 5,7% de todas las enfermedades en el mundo. [5]. Por esto, es importante trabajar para que el servicio –ya sea privado, compartido o público-, esté diseñado para cumplir normas básicas, incluyendo: recolección segura, transporte, tratamiento y eliminación de desechos humanos [6]. Los sistemas de saneamiento combinados con procesos de tratamiento integrados, promueven el reciclaje de recursos mediante la reutilización de agua y la recuperación de nutrientes y energía contenidos en las aguas residuales. [7].

En conclusión, los servicios de agua y saneamiento urbano son críticos para la sostenibilidad de nuestras ciudades. El agua es un recurso escaso que debe gestionarse eficientemente por parte de la autoridad local, pero también debe ser cuidado por el ciudadano. El saneamiento y el tratamiento de aguas residuales se relacionan más con el desarrollo de la infraestructuras, sin embargo el suministro y la distribución de agua presentan mejores oportunidades de innovación, especialmente en alternativas inteligentes de gestión del agua en base a Tecnologías de la Información y Comunicación.

Feliz día mundial del Agua!

Referencias:
[1] UNEP. (2012). Sustainable, Resource Efficient Cities - Making it Happen.
[2] IWA. (2014). Urban Water Blueprint Report. 
http://www.iwa-network.org/wp-content/uploads/2016/06/Urban-Water-Blueprint-Report.pdf.
[3] UNDESA. (2015). Water for Life Decade.
http://www.un.org/waterforlifedecade/scarcity.shtml
[4] OECD. (2014). Managing water for future cities. Policy Perspectives.
[5] Robert Bos. (2016). Manual of the Human Rights to Safe Drinking Water and Sanitation for Practitioners.
[6UNHABITAT. (2016). World Cities Report. Chapter 5, Just Environmental Sustainabilities: http://wcr.unhabitat.org
[7] IWA. (2014). Sanitation 21 A Planning Framework for Improving City-wide Sanitation Services. http://www.iwa-network.org/filemanager-uploads/IWA-Sanitation-21_22_09_14-LR.pdf


27 ene. 2017

Green ICTs: New Technologies for the Environment

Information & Communication Technologies (ICTs) have transformed our society’s way of living. Continuously ICTs have delivered innovative products and services in cities, regions and countries.  Now our live is highly dependent on them.  We cannot conceive our daily activities without internet, a mobile phones or a computer.  From an environmental perspective, the manufacturing and use of ICTs generate several environmental impacts, such as e-waste or CO2 emissions generations. 

There is a specific type of ICTs called Green ICT services or solutions, which are ICT-based technologies that promote efficiency and environmental sustainability in different sectors of the economy. They are enablers for the efficient use of scarce resources such as energy or water; or support the reduction of Greenhouse Gases (GHG) emissions.


This concept was introduced several years ago by, especially by the Industry Analyst, Gartner, that in 2010 published their Hype cycle for Green IT & Sustainability. They were optimistic in mentioning that there are two groups of services for Green ICTs. The first one related to pure connectivity services, and secondly the services with added value added that could help above all to reduce increasingly energy costs. Technologies for waste and water management seemed to have a promising future too when the market will be mature enough to receive them. In 2015, after 5 years, Gartner published again a Hype Cycle for Green IT, where technologies on the rise are the ones related to energy harvesting or hosted virtual desktops. Technologies such as green-cooling, smart water management, smart OLED lighting, are in the process of being adopted by the industry.  In 2016, Gartner published the Hype Cycle for Sustainability including green ICT services for smart cities and urban environmental quality.


To make it easy, I will try to explain green ICT solutions with some examples. One of them could be the use of sophisticated videoconferencing or tele-presence services, that aim to reduce travel and CO2 emissions from the users.  Now there is no need to travel 12 hours for a 2-hour meeting, we can really meet by video.  Our Skype or Face Time are also examples of these type of technologies, with less sophistication but the principle of "virtual meetings" is the same. Now big companies such as ATT are working together to provide this service to large corporations. According to them, large U.S. and U.K. businesses can cut CO2 emissions by nearly 5.5 million metric tons in total – the greenhouse gas equivalent of removing more than one million passenger vehicles from the road for one year – by 2020.

Other group of green ICT services, are the ones related to the use of intelligent transport systems (ITS) in public or private transport fleets. These optimize routes and provide real time information to drivers. These systems, save fuel consumption and reduce CO2 emissions from the fleet itself. In the case of public transport, they reduce CO2 emissions in the fleets but also from the users that do not take their car to move from one place to another.  In Seoul, for example, city Transport Operation and Information Service, TOPIS, allows an efficient management of the whole transport in the city.  

Example of Smart Meters
In the energy sector, smart grid services to improve energy efficiency in power transmission and distribution networks, are common green ICT services too.  Smart meters for water, electricity or gas management, like the ones promoted in the United Kingdom, are also key examples of these type of technologies. The country, believes that the roll-out of smart meters will play an important part in Britain’s transition to a low-carbon economy, as consumers will have access to near real time information on their energy consumption to help them manage their energy use, save money and reduce emissions. 

According to the SMARTer2020 Report by GeSi; the intensive use of ICT services can reduce CO2 emissions from strategic sectors of the global economy: power, transport, agriculture, buildings, manufacturing and consumer and service sector. These technologies will promote energy efficiency for buildings, electric vehicles and electric mobility, distributed renewable energy, eco-design, automation and smart technology, as well as cloud services and virtualization. These savings could represent a reduction of 16,5% of global GHG emissions by the year 2020 and will generate economic savings in energy of about $1.9 trillion.

Green ICT services have a massive opportunity to support this low carbon future and these numbers seem very promising for the ICT Industry. Therefore, is important to understand that Green ICT services require innovation investment as well as corporate decisions to develop specific projects in order to make these benefits tangible. The smart services models could be good examples to drive this transformation of the digital world. Smart buildings, smart utilities services or smart transportation solutions together in an information platform to manage huge amounts of information could be the solution. 

In 2020, not only people will be connected, but also millions of devices. The “Internet of Things” and the “M2M revolution”, bring business opportunities to ICT companies but also challenges in terms of resource efficiency. The problem is that most of the technological needs to drive this intensive use of technology will occur in cities where major population growth and urbanization takes place.  

Green ICT services for cities in their journey to be smart and sustainable are a huge opportunity to look forward. We will discuss this in another post! 

[1] KPMG. Report Expect the Unexpected.

[2] Smarter 2020 Report. GESI. http://gesi.org/SMARTer2020

Calidad de Aire Urbano: El Reto Ambiental del Siglo

Los ayuntamientos o municipios son los responsable de la gestión y control de la calidad ambiental de la ciudad (aire, suelo y agua) desde un punto de vista legal y de competencias asignadas por los gobiernos centrales.  En este contexto, la contaminación del aire es uno de las principales retos de la calidad ambiental urbana. 
Janis Juntas @StockVault
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más de 1.000 millones de personas están expuestas anualmente a la contaminación del aire exterior. Se calcula que la contaminación atmosférica urbana cuesta aproximadamente a el 2% del PIB en los países desarrollados y el 5% en los países en desarrollo. (PNUMA, 2016) Sin embargo, aún la gestión y el control de la contaminación del aire a nivel de ciudad no representa un aspecto relevante en los presupuestos de la ciudad en comparación con otros temas ambientales, como la gestión de residuos sólidos, la gestión del agua o el saneamiento urbano.

La mala calidad del aire es un grave problema ambiental y de salud en todas las ciudades del mundo, ya sea en países desarrollados o en vías de desarrollo. Diferentes fuentes de contaminación emiten diferentes tipos y proporciones de contaminantes atmosféricos. Sin embargo, el grado en que la población está expuesta a niveles nocivos de contaminación es un tema complejo, que depende de cómo los contaminantes viajan en la atmósfera, su mezcla y cómo reaccionan bajo diferentes condiciones meteorológicas. (OCDE, 2016). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado mediante un nuevo modelo de calidad del aire, que el 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire exceden los límites de la OMS. La contaminación del aire, tanto ambiental (al aire libre) como la doméstica (interior), es el principal riesgo ambiental para la salud en todo el mundo. Alrededor de una de cada nueve muertes ocurren anualmente a medida que crece la exposición a la contaminación atmosférica. La contaminación del aire ambiente mata a alrededor de 3 millones de personas cada año (OCDE, 2016) y sólo una de cada diez personas vive en una ciudad que cumple con las directrices de la OMS sobre calidad del aire.

Las principales fuentes de contaminación atmosférica son los modos de transporte ineficientes, los procesos de combustión en los hogares, la quema de residuos, las centrales térmicas de carbón y las actividades industriales que necesitan energía de combustibles fósiles. Sin embargo, no toda la contaminación proviene de la actividad humana. Por ejemplo, la calidad del aire también puede ser influenciada por las tormentas de polvo, particularmente en las regiones cercanas a los desiertos. (OMS, 2016). Algunos contaminantes nocivos del aire se emiten directamente de los vehículos, tales como el material particulado (PM) [1] y los óxidos de nitrógeno (NOx). Otros, como el ozono y el material particulado 'secundario', se forman en la atmósfera después de emisiones de contaminantes precursoras, incluyendo los NOx y compuestos orgánicos volátiles (COVs). (OCDE, 2016)

La contaminación del aire sigue aumentando a un ritmo alarmante y afectando la economía de las ciudades y la calidad de vida de los ciudadanos.  Es por esto, que se ha definido como una emergencia de salud pública que necesita una gestión eficiente a nivel local. El proceso de gestión de la calidad del aire según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA), incluye 5 pasos: 1) el establecimiento de metas de reducción y de monitoreo; 2) la definición de mecanismos de reducción de emisiones en las fuentes generadoras; 3) el desarrollo de estrategias de control; 4) la implementación de programas y protocolos y 5) la evaluación continua de resultados. Este proceso es aplicable a cualquier administración estatal o local, dispuesta a gestionar eficientemente los procesos de calidad de aire en su ámbito geográfico. 

USEPA, 2016
El ciclo de gestión de la calidad del aire en las ciudades incluye el desarrollo de todas las actividades que una autoridad reguladora (municipio o ayuntamiento), se compromete a proteger la salud humana y el medio ambiente de los efectos nocivos de la contaminación del aire. 

Las ciudades establecen metas relacionadas con la calidad del aire con base en los resultados obtenidos de estaciones de monitorización del aire. Estos valores, generalmente son contrastados con estándares aceptados y acordados tales como las directrices de la OMS sobre contaminación del aireíndices de calidad del aire, o cualquier otro marco de medición definido local a estatal. Después de esto, los responsables de calidad del aire o los expertos de la ciudad, determinan la reducciones de emisiones necesarias para alcanzar las metas según las fuentes de emisiones y los niveles de contaminación existentes. (USEPA, 2015). Los administradores de la calidad del aire que trabajan a nivel municipal o nacional, utilizan inventarios de emisiones, resultados de monitorización del aire, modelos de calidad del aire y otras herramientas de evaluación para entender el problema de la calidad del aire completamente. 

Para lograr con cumplimiento de los objetivos de calidad del aire, las personas responsables de ésta gestión, necesitan implementar programas o establecer protocolos para el control de la contaminación. Normalmente, la contaminación del aire y las emisiones son reguladas y los municipios tienen la capacidad de hacer cumplir la ley para vigilar y sancionar las emisiones de fuentes fijas, como las emisiones de la industria. (USEPA, 2015). El proceso es más difícil cuando las fuentes de emisiones son móviles, como los vehículos, ya que la capacidad de gestión de los gobiernos locales, podría verse limitada por las políticas nacionales de transporte, importación / exportación de vehículos y combustibles, tipos de vehículos en las ciudades, etc.

Por esto, es necesario entender que la gestión de la calidad del aire urbana es un proceso complejo, dinámico y que requiere una revisión y evaluación continua de las metas y estrategias definidas. Uno de los aspectos clave de esta gestión, es que las decisiones para control de la contaminación, deben tomarse teniendo en cuenta la información proporcionada por procesos de investigación científica, que constituyen un insumo esencial para entender cómo se emiten, transportan y transforman los contaminantes en el aire y sus efectos sobre la salud humana y el ambiente . (PNUMA, 2016).

Otro aspecto relevante para gestionar la calidad del aire urbana, es la monitorización de la concentración de los contaminantes en la atmósfera. Este es un paso clave que deben tomar las autoridades públicas, tanto a nivel nacional como de la ciudad, para abordar el desafío de abordar la contaminación del aire. (OECD, 2016). Actualmente, existen enormes brechas de medición, seguimiento y presentación de informes sobre los niveles de exposición a la contaminación atmosférica, sobre todo entre los países de ingresos altos versus las ciudades de ingresos bajos y medianos. (OMS, 2016). Algunas ciudades aun no cuentan con sistemas de monitorización de calidad de aire especializados. 

Los gobiernos locales tienen el desafío de abordar la gestión de la calidad del aire mediante el desarrollo tecnológico y el establecimiento de políticas y reglamentos dirigidos a los principales emisores. Estos pueden incluir incentivar o requerir la adopción de tecnologías de punta para reducir la contaminación, especialmente en procesos de combustión. Así mismo es necesaria la implementación estándares de calidad del aire reconocidos internacionalmente, la definición de normas de emisión en automóviles y flotas de transporte público, normas de calidad de combustible, entre otros. (OMS, 2016). 

Adicionalmente, la gestión de la calidad del aire urbano, debe ir acompañada de procesos de involucramiento de los ciudadanos sobre todo para reducir las emisiones provenientes de los vehículos privados, principal fuente de emisiones a nivel ciudad. 


[1] Las partículas constituyen una mezcla compleja de partículas sólidas y líquidas de sustancias orgánicas e inorgánicas suspendidas en el aire. Los componentes principales de PM son sulfatos, nitratos, amoníaco, cloruro de sodio, carbón negro, polvo mineral y agua. Las partículas más perjudiciales para la salud son aquellas con un diámetro de 10 μm o menos, que pueden penetrar y alojarse profundamente dentro de los pulmones. (OMS, 2016.

Referencias:
OECD. (2016). Las consecuencias económicas de la contaminación del aire exterior.
PNUMA. (2016). Contaminación del aire urbano
USEPA. (2015). Ciclo del proceso de gestión de la calidad del aire.
OMS. (2016). Contaminación del aire ambiente: Evaluación global de la exposición y la carga de la enfermedad.