13 jun. 2011

Impuestos “green” en tiempos de crisis

Los impuestos "green" se conocen también como impuestos ambientales o de contaminación dependiendo de los sectores a los cuales estén dirigidos. Son instrumentos de políticas públicas utilizadas por los gobiernos para contribuir a la solución de problemas ambientales comunes como el cambio climático, la congestión vehicular o la contaminación atmosférica en ciudades. Ultimamente, se ha puesto énfasis en los impuestos asociados a emisiones de CO2 denominados carbon taxes.  Este tipo de impuestos ambientales por principio pretenden internalizar los costes ambientales de una actividad que cause efectos en el medio ambiente, el clima y sobre todo en la salud.

En varios países de Europa y sobre todo en aquellos de la OECD, desde hace varios años se vienen implementando impuestos green enfocados a realizar cambios estructurales a patrones de producción y consumo de recursos como la electricidad y los combustibles. En 2006, la OECD publicó uno de los primeros libros sobre las implicaciones de los impuestos ambientales denominado: The political economy of environmentally related taxes. Este estudio explica de manera consistente las implicaciones económicas, sociales, ambientales y políticas de estos instrumentos.

Durante esta semana ha llamado mi atención dos noticias importantes sobre impuestos ambientales en Europa y en Ecuador.

El 8 de junio de 2011, el Parlamento Europeo aprobó una nueva normativa de "green taxes"  que permite elevar los costes de peaje a camiones con pesos mayores a 3,5 toneladas en un 30% con el fin de cubrir costos de mantenimiento y construcción de carreteras y además cubrir los costos ambientales de la contaminación y ruido que ellos producen. Lo más novedoso de estos impuestos es que adicionalmente se destinaran incentivos para que al menos 15% de estos ingresos contribuyan a proyectos transporte sostenible. 

La aplicación de este impuesto implicara un aumento de gastos operacionales en servicios de transporte, pero a la vez promoverá la innovación y la búsqueda de la eficiencia en un sector que en la actualidad contribuye a mas del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales. 

Así mismo, en Ecuador a principios de la semana, se discutió sobre la posible definición de arios impuestos ambientales interesantes. Forman parte de un nuevo grupo de impuestos de una nueva reforma tributaria que pretende recaudar alrededor de 400 millones de dólares al año, y así financiar programas de ambientales y de salud. A continuación algunas pequeñas reflexiones de lo que seria necesario para que el impacto de estos impuestos sea verdadero:

  1.  Impuesto ambiental a las botellas plásticas e impuesto ambiental a las fundas plásticas: Es necesario que los ciudadanos estén dispuestos a reciclar en sus hogares y sobre todo haya un sistema de recolección de desechos municipales apropiados que garanticen el reciclaje.
  2. Modificación de IVA e ICE para vehículos híbridos de lujo: Se elimina los beneficios fiscales de compra establecidos en el pasado. Estos vehículos son los que menos emisiones de CO2 generan por km recorrido. Si son de lujo, que bien! Ojala todos podamos tener uno alguna vez pero sin incentivos fiscales se torna imposible.
  3. Impuesto ambiental progresivo a la contaminación vehicular y finalmente la gravacion a los automotores por tres factores: cilindraje, factor de ajuste de acuerdo a la edad del coche y avalúo comercial. Excelente impuesto, para esto se requiere mecanismos de control apropiados y sobre todo tener una visión única para todos. Este impuesto no debería excluir a vehículos de transporte público, de carga pesada, ambulancias, vehículos estatales, ni otros vehículos de uso productivo.

Con estos ejemplos en Ecuador y Europa, podemos reflexionar sobre si el objetivo de estos impuestos han sido establecidos claramente y si se pueden identificar al menos un riesgo y una oportunidades de tomar este tipo de decisiones. 


El mayor riesgo asociado a establecer impuestos ambientales se relaciona con lo difícil de garantizar su sostenibilidad en el largo plazo. Se debe establecer los indicadores de desempeño correctos para medir el impacto de aplicación de los impuestos. En ciertas ocasiones, se puede confundir este tipo de impuestos como meros instrumentos de recaudación por lo que las autoridades deben trabajar a nivel multisectorial para medir el impacto en términos ambientales. 


En el lado de las oportunidades, la más clara es la mejora de la calidad ambiental y de vida de la población. Estos impuestos tienen la capacidad de fomentar la innovación y un cambio de cultura. 

 El presente y el futuro de los impuestos ambientales deben llevarse con seriedad y con un análisis exhaustivo de los beneficios que proporcionarán, sobre todo en tiempos de crisis.

3 comentarios:

  1. Muy interesante.
    En latinoamerica los cuestionamientos impositivos gubernamentales surgen también por el pobre modo de plantear este tipo de innovaciones jurídicas en pro del bienestar y para el entendimiento común de los habitantes. Temas como la corrupción, la ineficiencia y las malas pràcticas fiscales, han provocado en la población cierta desconfianza en cuanto al costo-beneficio de este tipo de intenciones.
    Sin embargo, leyendo información de la forma en que aquí se plantea, cualquier persona esta en capacidad de en pocos minutos adquirir argumentos técnicos válidos para fundamentar sus criterios y su opinión en temas puntuales. En estos espacios es en donde uno puede valorar impactos y virtudes de las decisiones de cada gobierno, explicadas de un modo sencillo, objetivo y concreto.
    Es bueno saber que existen expertos liderando y escribiendo sobre estos temas, y generando cuestionamientos y avances científicos, en beneficio principalmente de nuestra salud.
    Los impuestos verdes suenan a una buena alternativa... si se plantean con la seriedad y la importancia que merecen. Si en el día a día todas las personas que habitamos el planeta, podemos aportar para que grandes proyectos de innovación y desarrollo relacionados con el cambio climático y la eficiencia energética se cristalicen, entonces tiene sentido apoyar a los gobiernos a través de su estructura impositiva.

    Como ecuatoriana, es bueno recibir de mi país estas noticias de buenas intenciones.

    --(--@

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  2. Hola @imee, muchas gracias por tu reflexión. En realidad el objetivo de mi blog es que sea amigable de leer y compartir. Este tema de los impuestos verdes deben manejarse con seriedad y con una planificación a largo plazo. Si se miran como un puro método de recaudación, no son sostenibles.

    Gracias
    Daniela

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  3. Una tecnología reemplaza a la siguiente ofreciendo eficacia sea de procesos o de costos, en ambos casos mejora la competitividad de una empresa en el mercado, las que no se adaptan, no sobreviven, introducir impuestos de este tipo impulsaría (por el lado bueno) la búsqueda de alternativas mas baratas y que no generen contaminación y (por el lado malo) motivar a las industrias a poder saltarse el tema, ejemplo: los certificados de carbón: Los países emergentes terminan vendiendo estos certificados a empresas altamente contaminantes de países del primer mundo. Los países que mas contaminan lo siguen haciendo, a esto hay un dicho "hecha la ley, hecha la trampa" de repente la solución es ir mas allá de castigar el bolsillo y de castigar a nivel penal, al menos a corto plazo, la reglamentación de los ministerios ambientales como reguladores de la industria sería relevante... simple pero nada fácil y en un mundo en crisis económica, potenciales caídas de bloques económicos es difícil poder estimar la prioridad de los países mas industrializados en el medio ambiente

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